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viernes, 27 de enero de 2012

Nueva versión de la Caída


correrío, pasado lo de Eva y Adán, desde viraje de ribera hasta recodo de bahía, nos trae por un cómodo & amplio vicio cívico de recirculación de vuelta a Howth Castel y Enrededores.
Sir Tristram, violamores, de sobre el mar angosto, había no todavía pasado otra vez & vuelto a arribar desde Norte Armórica a este lado del raquítico istmo de Europa Menor para pelear a puño su aislada guerra peneinsular: ni había habido piedras del alto sawyer por el riachuelo Oconee exageradas más ellas mismas hasta ser jorgios no gitanos fabulosos del condado de Laurens mientras fueron doblando en dublín su número de mendigos madres y padres ininteligibles huraños & tramposos todo el tiempo: ni una voz de un fuego había bramadicho yo soy yo para babautizar tú eres petricio: no aún, sin embargo muy pronto después del hijo venido disfrazado de venado, había un cadetito cabrón & engañoso acabado en el culo de un soso viejo & ciego isaac: todavía no, aunque todo se vale en vanidad & banalidad, estuvieron envueltas & escritas hermanas sosias iracundas con dos en un nathanyjoe. Ni al pudrir una pizca de la malta de ‘pá había Jhem o Shen hecho cerveza por luz en arco y al final del puente rory al oriente el arco iris ceja reina estaba para ser vistos algunos anillos sobre la cara del agua.
La caída (bababadalgharaghtakamminarronnkonnbronntonnerronntuonnthunntrovarrhounawnskawntoohoohoor-denenthurnuk!) de un alguna vez viejo salmonzuelo par de wall street en apuro por el muro es recontada temprano en cama y más tarde en vida para abajo a través de toda la juglaría cristiana. La gran caída de la pared de lejos implicó a tan corto plazo del aviso la pafcaída de Finnegan, sólido hombre irlandés, que la cabeza de humpty en la colina de él mismo prontamente envía una buena indagación hacia el oeste en busca de sus dedos del pie de dumpty en el pueblo: y su obelisco pica arriba punto y sitio está en el lugar del noqueo en el parque donde naranjas han sido puestas para oxidarse & descansar sobre el verde pasto desde que el primer diablinés amó vivo a livia & al liffey.
¡Qué choques aquí de voluntades de lo que la gallina quiere, ostragodos acallando piscigodos! ¡Brékkek Kékkek Kékkek Kékkek! ¡Kóax Kóax Kóax! ¡Ualu Ualu Ualu! ¡Quaouauh! Donde los batallarios partisanos Bodelerios con cimitarras están aún sin posibilidades para dominar & aniquilar como profe de mate a Malocus Migrañas y los Verdones con lanzas están catarrojando las canibalísticas de cañón de su venida lejos de los Chicos blancos de Cabeza Encapuchada. Puerta al cerco y azotes de búmeran. ¡Prole de la tierra de cabrones sodomitas, sea yo miedo! ¡Sanglorianos sin gloria, salven! Reclaman brazos con lágrimas, horrorizando. Mate y mate y mate: a todos, a todos. ¡Qué oportunidad abrazan, qué castillos aireados y ventilados! ¡Qué ofrecemeamores seducidos a pecar por qué egoteabsuelvos! ¡Qué sentimiento de verdad por sus cavellos con qué extraña voz del falso hiposo jacob! ¡Oh oye aquí cómo tumbado & habiendo merodeado en howth ha encontrado el polvo oscuro del ocaso el padre de los fornicacionistas pero, (¡Oh mi alguien de escalera brillante!) cómo ha finabarcado el más alto firmamento la señal celestial de sutil anuncio! ¿Pero era esa? ¿Iseult? ¿Es eso? ¿Antes eran adivinos? ¿Estamos seguros? Los robles de antaño ahora yacen en paz como turba todavía dormidos donde las cenizas están puestas. Cae en tentación si es tu voluntad pero, tienes que levantarte: y no tan pronto o la farsa por el momento devendrá en un asentado final de fénix secular & circular.

Eric Rosenbloom, uno de los mejores expertos del mundo en "Finnegans Wake", opina:
"Your Spanish version is great! It has exactly the rhythm of the original, which I think is the most important thing. Some nice creative touches, too... A delight to read."

lunes, 25 de enero de 2010

Una introducción a dos fragmentos anotados




It is all consecutive and interrelated.
Joyce

Finnegans Wake: 1939-2010. Más de setenta años después de su publicación, tras una pésima acogida inaugural prolongada por la crítica contemporánea, casi siempre confundida y pocas veces entusiasta, pero en ambos casos sin mayores argumentos que la incomprensión y el desprecio al culteranismo trasnochado del genio soberbio; o bien, la reverencia por un autor que garantiza tras haber conquistado la posterioridad con su irreprochable “Ulises”, que el siglo XX aprendió a leer e imitar hasta la saciedad. En este panorama se yergue la figura rechoncha y jorobada de un cantinero de ascendencia nórdica, ya canoso, tartamudo por la culpa y algo sordo; casado con una voluptuosa, codiciosa e irritable mujer (también madura) que todavía lo complace en la cama, aunque deba compartirla con su Sirviente, el recuerdo de un sacerdote seductor o seducido en la juventud y muchos otros amantes, reales o imaginarios. Dos vástagos gemelos y una joven virginal cierran el círculo del drama familiar, eternamente repetido, del género humano sobre la Tierra de Irlanda, que vale para cualquier otro escenario del pasado y del presente.

Es la noche del sueño ebrio. La lengua se desborda y queda el discurso simultáneo del inconsciente, que no reconoce las fronteras del significado unívoco y la sintaxis tradicional. Todo encarna y es su opuesto. Una misma frase afirma, niega y se prolonga en múltiples sentidos. Nada queda fuera. Los sueños están hechos de todas las palabras. Su idioma es universal. No olvidemos que la composición final de la novela fue a ciegas, es decir, Joyce corrigió y accedió a la versión definitiva de su obra impresa solo a través de la imaginación. La visión terrenal se le había nublado, pero los signos aún giraban límpidos en su mente.

De esta manera, abordar Finnegans Wake es una extenuante aventura del lenguaje, la imaginación y el conocimiento. El simple hecho de confrontar una obra que ha sido unánimemente reconocida (y concebida) como la más exigente de la historia literaria del siglo XX requiere un estado de ánimo dispuesto lo mismo al hallazgo que al hartazgo. Debo reconocer que mi ensayo de traducción, que ya abarca los primeros dos capítulos completos, cubre apenas el arranque de esta epopeya moderna («una historia del mundo», según Joyce); sin embargo, me ha mantenido un par de años en estado de obsesiva concentración, durante los cuales —curiosamente— se me develaban importantes claves en el umbral del sueño. Es sabido que la novela muestra una estructura onírica, donde los personajes, los escenarios, los idiomas extranjeros y el lenguaje nativo se ven sometidos a una condición de deriva casi involuntaria, contenida o encauzada (¿traducida?) por el genial penman Shem J. Mientras redacto estas líneas me asalta la misma duda con respecto a mis propias palabras, como en cada uno de los párrafos que al verlos transcritos en su versión final se me revelaban con nuevas incógnitas; no obstante, el mítico Finn está despertando y habla castellano.

Agradezco a la comunidad mundial interesada en la obra de James Joyce, reconociendo especialmente las aproximaciones al español de Salvador Elizondo, Víctor Pozanco, Luis Chitarroni y C. E. Feiling; Leónidas Lamborghini, Francisco García Tortosa, Ricardo Silva Santisteban y Leandro Fanzone. El primer extracto reproduce la Caída inaugural de todo el género humano representado en Tim Finnegan, uno de los múltiples avatares del protagonista Humphrey Chimpden Earwicker (HCE). El segundo fragmento retrata simultáneamente un recorrido por el Museo Wellington, la batalla de Waterloo, un encuentro sexual y una escena escatológica. Se recomienda cotejar la traducción con el original para acceder al verdadero sentido de la obra y permitirse algunos lapsos de inconsciencia entre la lucidez implícita en el esfuerzo. Una advertencia: el texto es una trampa, y al cruzar esta línea ya será muy tarde para huir.

jueves, 9 de octubre de 2008

La primera página de Finnegans Wake

correrrío, pasados [la iglesia & la taberna de] Eva y Adán, desde viraje de ribera hasta recodo de bahía, nos trae por un comodio vico [road] de recirculación devuelt’a Howth Castel y Enrededores.

Sir [Almeric] Tristram [Tristán], violamores, de sobre’l mar angosto, había no todavía [pasadotravez] vueltoarrivar desde Norte Armórica a este lado del raquítico istmo de Europa Menor par’empuñapelear su [aislada] guerra peneinsular: ni [había] habido piedras de [jonathan] altosawyer por el riachuelo Oconee exageradas ellasmismás hasta [ser] jorgios [no gitanos] fabulosos del condado de Laurens mientras fueron dubliando su número [de mendigos (má’s y padres) ininteligibles huraños & tramposos] todo el tiempo: ni unavoz de unfuego [había] bramadicho mishe mishe [yo(soy)yo] para babautizar túerespetricio: no aún, sin embargo [venadeándolo] muy pronto después, habiun chicabrete [engañoso] culacabado [a] un soso viejo isaac [butt]: toda vía no, aunque todo se vale’n vanilidad, fueron envueltas [& escritas] hermanas sosias iracundas con dosún nathanyjoe [jonathan (swift)]. [Al] Pudrir una pizca de la malta de ‘pá había Jhem o Shen hecho cerveza por luzarco y al final del [puente] rory el arco iris [cejarreina] estaba para ser vistos algunosanillos sobre la caragua.

La caída (bababadalgharaghtakamminarronnkonnbronntonnerronntuonnthunntrovarrhounawnskawntoohoohoor-denenthurnuk!) deun alguna vez viejo salmonzuelo [par] de wallstreet [en apuro por el muro] es recontada temprano en cama y más tarde’n vida parabajo a través de toda la juglaría cristiana. La gran caída de la pared’e lejos [ha] implicado con tan poco plazo la pafcaída de Finnegan, sólido hombre irlandés, que la cabezadehumpty[enla]colina délmismo prontamente envía una buena indagación hacia el oeste’n busca de sus dedosdelpiededumpty[enel]pueblo: y su picarribapuntoysitio [obelisco] está en [el lugar de] el noqueo enel parque donde naranjas han sido puestas paroxidarse [descansar] sobre’l verde desde que’l primer diablinense amó [vivo] a livia [liffey].

Disponible en:

http://www.jornada.unam.mx/2007/06/17/sem-victoria.html

Versión de Salvador Elizondo:

http://www.uam.mx/difusion/casadeltiempo/89_jun_2006/casa_del_tiempo_num89_53_56.pdf